
AfterLife Garden
ECOLOGÍAS DEL CUIDADO Y LA MEMORIA
the gardens/los jardines
El jardín de María Dolores
Cuidado por Andrea
El jardín de Mapi
Cuidado por Leena
El jardín de Ceci
Cuidado por Liliana

roots/raíces
When someone we love departs, the bond does not end — it transforms. Presence shifts registers, continuing to evolve within those who remain. We are called to find a new space for them in our lives, one that keeps finding new ways to relate to what keeps on living.
Afterlife Garden is an online environment and a physical flower garden where the departed accompany those who stay, a communal garden of living memory.
Here, remembrance is not static but participatory. The departed continue to resonate. Through acts of storytelling, listening, and shared attention, they remain present in the lives of those who tend their memory.
As these digital gardens are tended, care extends beyond the screen. Seeds are sown, flowers grow, and memory takes root in living soil. The virtual and the vegetal become two registers of the same ongoing life.
This project foregrounds care as an ongoing relational act, quiet, embodied, and often invisible. It honors the emotional labor of those who tend memory, connection, and presence.
Rooted in slow practices, Afterlife Garden invites extended attention, allowing affective landscapes to form gradually over time. In contrast to the speed and fragmentation of contemporary life, it creates atmospheres for lingering, listening, and attunement, reclaiming deep time as a medium of care and connection.
Afterlife Garden unfolds through three interwoven outcomes.
An online garden for each loved one, a living space where the relationship continues to unfold. Those who remain tend it with the small accumulations of a shared life: a photograph from a trip, the memory of a rainy afternoon, a drawing, a lesson that stayed, a song, a smell put into words. Nothing is too small or too ordinary. Each return is an act of presence, a way of keeping the relationship alive and in motion. Together, the gardens form a growing constellation, a metagarden, where singular lives interweave into an expanding ecology of relation.
A living flower garden. When the online garden is tended, seeds are sown in a physical garden. The flowers that emerge are botanical inflections of memory. What is shared through images, stories, and small acts of remembrance shifts form. Remembrance undergoes transmutation, moving from one register into another, from the intimacy of a screen into living soil.
A sonorous garden, woven through the online environment as a third register of memory. Each online garden is accompanied by a tonal meditation composed from field recordings made among the flowers that grew from that person's memories, their life transmuted through soil, now resonating as sound. The composition is a transposition, the same presence heard in another register. Those who remain meet the departed inside a sound that belongs to neither and to both.
Cuando alguien a quien amamos parte, el vínculo no termina, se transforma. La presencia cambia de registro y continúa su evolución en quienes permanecen. Estamos llamadas a encontrar un nuevo espacio para quienes amamos, uno que encuentre nuevas formas de relacionarse con lo que sigue viviendo.
Afterlife Garden es un entorno en línea y un jardín de flores físico donde quienes han partido acompañan a quienes se quedan, un jardín comunitario de memorias vivas.
Aquí, las memorias no son estáticas sino participativas. Quienes han partido continúan resonando. A través de la narración, la escucha y la atención compartida, permanecen presentes en la vida de quienes cuidan su memoria.
A medida que estos jardines digitales reciben cuidado, este se extiende más allá de la pantalla. Se siembran semillas, las flores crecen y las memorias echan raíces en la tierra viva. Lo virtual y lo vegetal se convierten en dos registros de la misma vida en curso.
Este proyecto pone en primer plano el cuidado como un acto relacional continuo, silencioso, acuerpado y a menudo invisible. Honra el trabajo emocional de quienes cuidan la memoria, la conexión y la presencia.
Enraizado en prácticas de demora, AfterLife Garden invita a una atención extendida que permite a los paisajes afectivos formarse de manera gradual. En contraste con la velocidad y la fragmentación de la vida contemporánea, crea atmósferas para detenerse, escuchar y sintonizar, y recupera el tiempo profundo como medio de cuidado y conexión.
Afterlife Garden se despliega a través de tres dimensiones entretejidas.
Un jardín en línea para cada ser querido, un espacio vivo donde la relación continúa su despliegue. Quienes permanecen lo cultivan con las pequeñas acumulaciones de una vida compartida: una fotografía de un viaje, el recuerdo de una tarde de lluvia, un dibujo, una lección que quedó, una canción, un olor puesto en palabras. Nada es demasiado pequeño ni demasiado ordinario. Cada regreso es un acto de presencia, una forma de mantener la relación viva y en movimiento. Juntos, los jardines forman una constelación en expansión, un metajardín, donde vidas singulares se entrelazan en una ecología de relación que crece.
Un jardín de flores vivo. Cuando el jardín en línea recibe cuidado, se siembran semillas en un jardín físico. Las flores que emergen son inflexiones botánicas de la memoria. Lo que se comparte a través de imágenes, historias y pequeños actos de remembranza cambia de forma. El recuerdo sufre una transmutación, pasa de un registro a otro, de la intimidad de una pantalla a la tierra viva.
Un jardín sonoro, tejido a través del entorno en línea como un tercer registro de memoria. Cada jardín está acompañado por una meditación tonal compuesta a partir de grabaciones de campo realizadas entre las flores que crecieron de los recuerdos de esa persona, su vida transmutada a través de la tierra, ahora resonante como sonido. La composición es una transposición, la misma presencia escuchada en otro registro. Quienes permanecen se encuentran con quienes han partido dentro de un sonido que no pertenece ni a unas ni a otras, sino a todas.
As the memory caretaker, I inhabit the threshold between these spaces, the virtual and the vegetal, the archive and the seasonal.
Acts of care reverberate into soil. Memory germinates. The departed persist in the textures of sound, image, and story, and persist again in the flowers that bloom weeks later, unaware of their lineage, yet full of its energy.
Love carries forward, reorganizes, grows, and keeps finding new forms to inhabit.
Thank you for entrusting your living memories to me, and for letting them take root in the garden.
With care and presence,
Leena
Como cuidadora de las memorias, habito el umbral entre estos espacios, lo virtual y lo vegetal, el archivo y lo estacional.
Los actos de cuidado reverberan en la tierra. Las memorias germinan. Quienes han partido persisten en las texturas del sonido, la imagen y la historia, y persisten de nuevo en las flores que florecen semanas después, ajenas a su linaje, pero llenas de su energía.
El amor continúa, se reorganiza, crece y encuentra nuevas formas de habitar.
Gracias por confiarme tus memorias vivas y por permitir que echen raíces en el jardín.
Con cuidado y presencia,
Leena